Reflexiones en torno a la muerte de un trabajador

por Fernando Arancibia Collao

Los días que nos han acompañado dan cuenta de un hecho absolutamente repudiable: un trabajador de una empresa privada forestal del sur de nuestro país, fue acribillado por funcionarios policiales. La reacción policial tendría su fundamento en que el mismo trabajador, a quien más tarde darían muerte, se hizo con una maquina pesada, usada en la empresa para labores de mayor fuerza, y la utilizó para arremeter contra los funcionarios policiales y sus vehículos.


Empero, el hecho que justificaría a su vez la reacción del trabajador, fue el siguiente: los funcionarios policiales, con motivo de disolver la revuelta, de paso, las arremetieron contra unos vehículos particulares, entre los cuales estaba el del trabajador asesinado posteriormente.

Este último es el hecho que motiva esta reflexión.

Primeramente, se hace menester aclarar que los hechos pueden no ser tal como se los describe aquí. Lo relevante lo constituye la reflexión que de ellos podemos obtener, o mejor dicho, de los supuestos que se tratan aquí. Si bien estos hechos pueden no haberse dado, podrían darse, por lo que la inexactitud de lo relatado como “hechos” no invalida la reflexión posterior.

Los compañeros del asesinado trabajador, señalaron que la enajenación que sufrió su compañero de labores, se debió a que los funcionarios policiales destruyeron su vehículo. Son importantes en este sentido los juicios valorativos que señalaron estas personas. Se decía, entre otras cosas, que la enajenación vino por ver cómo el fruto de tanto esfuerzo mal pagado se destruía injustamente[1].

Sin duda ése fue el sentimiento del trabajador asesinado; ver cómo su trabajo era destruido sin causa justa. Pero ése es justamente el problema. Se ve el trabajo como un medio de obtención de cosas materiales. No podemos desconocer que eso es objetivo: uno trabaja, y a cambio, recibe dinero. Pero el problema no está en lo objetivo, sino en lo subjetivo: ¿cuál es el sentido del trabajo? Al parecer, eso es algo que no se cuestiona, o bien, se da por supuesto. Y la dificultad de darlo por supuesto, lleva consigo la asimilación de la descripción objetiva del mecanismo del trabajo (el realizar una actividad y a cambio recibir una remuneración) por la faz subjetiva, es decir, el sentido del trabajo. Lo objetivo del trabajo se transforma en el sentido de él. El trabajar por el dinero se transforma en el sentido del trabajo, más allá de toda otra consideración más trascendente.

El señalar como sentido del trabajo la remuneración, es una muestra de la materialización de la vida, tal como se esta llevando hoy. Se pierden las motivaciones espirituales o culturales, y se llega al materialismo en cada vez mayores esferas de la vida. Si bien la existencia del ser humano es material (al menos superficialmente), la materialidad no es lo único que conforma la realidad humana. Las manifestaciones culturales del ser humano (el lenguaje, la música, la ciencia, por citar algunas ilustraciones) dicen relación con una realidad que trasciende la mera materialidad. Consideremos asimismo la faz espiritual del ser humano; ello muestra que la existencia humana va más allá de lo material, que lo humano no es lo mismo que la animalidad, que está más allá de eso, sin desligarse, claro, del elemento material y animal (biológico, físico y químico también) de nuestros cuerpos.
El dinero no tiene otro sentido más allá de la mera materialidad. No hay en él algo que suponga un elemento trascendente, por lo que no es posible situarlo como un fundamento del accionar humano. El trabajo es accionar humano, acción humana. Las acciones humanas, más allá de las biológicamente necesarias, deben tener un sentido, que por supuesto, no debe ser material, puesto que si lo es, se niega la esencia trascendente del ser humano. Por tanto, el trabajo no debe ser fundamentado en un simple objeto material, carente de todo sentido superior.

Ahora bien, ¿qué nos lleva a fundamentar o darle sentido al trabajo en un objeto material?

El sistema de vida imperante[2], profundiza la materialización de todo lo humano. Los medios comunicacionales son un gran aliado a esta profundización. También hay varios otros hechos cotidianos que ayudan a esto. El individualismo, a su vez, es una nota distintiva de este proceso materializador.

La sociedad se estructura en base al consumo. Eso en principio no es del todo reprochable, puesto que existen varios bienes y servicios dignos de ser consumidos, debido a que tienen un sentido libertador de lo material, es decir, revierten el proceso de materialización. El problema es que en esta sociedad de consumo, no todos los bienes y servicios que se ofrecen son dignos de ser consumidos. Hay muchos bienes que crean necesidades que intrínsecamente no tienen fundamento en una carencia. Los medios comunicacionales expanden este proceso de creación de necesidades infundadas. El tiempo y actividad al final, que deberían estar consagrados a fines trascendentes, o al menos, estar fundamentados en bases superiores, se dirigen a obtener lo suficiente para consumir bienes y servicios que satisfacen necesidades insustanciales. La vida y obra del ser humano se desgasta en este proceso, hasta que no queda tiempo para pensar y hacer lo realmente importante.

La sociedad[3] de consumo ha impuesto la materialización como un criterio cultural, pero no cualquiera, sino uno que irradia a toda la organización social, y esto a su vez influye en el trabajo. De ahí que la sociedad nos condicione a materializar todos los aspectos de nuestra vida, como por ejemplo, además del trabajo, el sexo, la amistad, lazos familiares[4], la creación artística, etc.

La sociedad como ente condicionante, nos priva de la libertad de elegir bases trascendentes para nuestras acciones, puesto que su criterio es el materialismo, y en base a él irradia las mentes y los corazones de los que viven bajo su radio de acción.

Probablemente el trabajador asesinado laboraba por el dinero, tanto objetiva, como subjetivamente hablando. Ello seguramente explica lo irracional de su actitud. Las manos de la sociedad están ensangrentadas[5].

[1] No fue exactamente lo que se dijo, pero la frase empleada refleja el sentido de lo dicho.
[2] Al menos el occidental. No se quiere decir con esto que este sistema es inferior a otros, sino más bien, es materialista, lo que en una lógica conformista es menos malo que otros sistemas existentes, que se caracterizan fundamentalmente por su primitivismo y crueldad. Este primitivismo lleva a una espiritualidad mal entendida y cruel.
[3] Sociedad entendida como un ente condicionante, pero no determinante, del ser humano. Determinar al ser humano es privarlo de voluntad para que él mismo se pueda determinar. Condicionarlo es, en cambio, privarlo de la libertad suficiente para que pueda determinarse él mismo con todas las opciones posibles para ello.
[4] ¿Quién no ha escuchado de padres demandando a sus hijos, o viceversa?
[5] Ello, sin perjuicio de la aberrante actitud policial. Eso ya es otra cuestión. Su tratamiento vendrá de la mano de la crítica que podamos hacer del Estado como ente condicionante (otro más) del ser humano.

6 comentarios:

Fdoaranc dijo...

Solicito hacer el enlace de la llamada a pie de página, con las notas.

Gracias por publicarlo.

Anónimo dijo...

el trabajador puede protestar,pero casi mata a 4 personas.Quien lo va a detener si no es por una fuerza superior? Que querian que se hiciera? tenia que ser muerto de alguna manera antes que causara daños gravisimos a terceros. Lea las noticias antes de publicar. gracias

Anónimo dijo...

y por que actuo asi el trabajador?

Usted no entendio nada de lo que escribi.

Anónimo dijo...

claro q entendi! en esas voladas filosoficas-budistas del desapego a las cosas materiales se le olvidó lo realmente material y lo realmente de fondo, por profundizar mucho. El problema de la muerte del trabajador es mas simple q eso.

Anónimo dijo...

"La sociedad[3] de consumo ha impuesto la materialización como un criterio cultural, pero no cualquiera, sino uno que irradia a toda la organización social, ... como por ejemplo, además del trabajo, el sexo, la amistad, lazos familiares[4], la creación artística, etc."
[4]¿Quién no ha escuchado de padres demandando a sus hijos, o viceversa?

Ajena a discusiones mi única interrogante es a que te refieres con eso de"De ahí que la sociedad nos condicione a MATERIALIZAR todos los aspectos de nuestra vida"
o sea, a que se pague por sexo, a que los hijos demanden a sus padres por dinero? yo compro a mis amigos y ellos se venden? en serio no entendi el sentido que le quisiste dar a esa frase.
Espero me lo aclares, de antemano muchas gracias, de verdad me senti un tanto identificada con eso de darle sentido al trabajo por el dinero y la individualizacion,pero senti que falto un poco de equilibrio en tu discurso. atentamente Etienne Archambaud O.

Fdoaranc dijo...

Estimada Etienne:

Lamento tener que responderle tan tarde. Mis motivos son el alejamiento de la escuela por motivos de salud.
En efecto, ése es el sentido de la frase. Esa materialización es una construcción cultural, y como tal, condiciona (ojo, pero no determina) al ser humano en su desenvolvimiento existencial.
Ojala pueda pasar por mi blog. Tengo ahí algunas otras reflexiones.

Saludos.-