por Luis Chasca Black
Aquí me encuentro en soledad una vez más y por esas casualidades de la vida (en realidad no tan casual), tengo un computador cerca, en mi dormitorio y me han dado ganas de escribir. El asunto radica en que me encantaría hablar de tantas cosas, tantas que no se por donde empezar. Mientras la TV. encendida, programa “Cold Case” y en el Winamp de mi ordenador suena Depeche Mode y su gran hit Enjoy the Silence, me doy cuenta que en realidad nunca puedo disfrutar del silencio, como realmente quisiera.
Los lapsos de tiempo, suelen aprovecharse de alguna manera y ya que no pude concentrarme en la Serie, ni en la canción, preferí dejarlas de fondo, para que sea la fuente de inspiración de esta mezcla de tiempo y televisión, en un intento - que con el tiempo sabré si fue certero o fue en vano- por aproximarme a descubrir mis dotes de escritor frustrado.
Mientras nos vemos rodeados de siliconas por doquier y lo carnal netamente implícito, farándula barata como en porquerías de programas de TV, llámese Morandé con Compañía, SQP o Mira quien habla, me doy cuenta como cada día el morbo de la gente aumenta desconsiderablemente. A tal punto de “Necesitar” saber sobre lo que le pasa a otros en su vida privada, si salió a bailar con el futbolista o con el dueño de una empresa, si el Chino Ríos se “comió” a otra fémina, si la Marlen por fin terminó con el Dueñas, que lata!!. Incluso a veces hasta en los noticiarios le dan portada a este tipo de fenómenos. Para que hablar de la prensa escrita. Se entiende (lo que no se justifica), que eso es lo que vende. Pero no nos damos cuenta el daño inmenso que le hacemos a nuestra sociedad con esto. La degradamos, la degeneramos e incluso nos desintegramos.
Me refiero a que, la sociedad se torna cada vez mas “copuchenta”, “intrusa”, faltan los calificativos…La gente debería preocuparse de asuntos mas preponderantes y dedicar este tiempo perdido en la educación de sus propios hijos, o en vez de evadirse de sus propios problemas viendo como el resto se hace millonario a costa de los propios.

Si tan solo esa hora que se desperdicia en ver farándula mañanera, se utilizara en guiar a nuestros niños, la tan cliché frase pero cierta “el futuro de este país”, notaríamos un gran avance, no solo como sociedad sino también al interior de las familias. Se logra un nexo mayor, un vínculo mas fuerte, una unión que en el futuro, los ahora pequeños, lo agradecerán.
Como sociedad, mejoramos, en el sentido de que poco a poco venceríamos esa tan fea cualidad de ser copuchentos, e intrusos, si la sociedad avanza, el nivel cultural, la moralidad evoluciona, se abren las mentes, mientras que al ver farándula se cierran y se menoscaba ya que tendemos a criticar a otros sin darnos cuenta de cómo estamos actuando nosotros mismos, estamos descuidando nuestros propios problemas – porque no me vengan con que nadie tiene problemas- es más, nuestras propias vidas. Realmente
¿Tiene más importancia la farándula que nosotros mismos? Creo que la respuesta debiera ser unánime.
Como familia, ya lo explicaba, se avanza en la unión y en la creación de lazos afectivos mas fuertes, siempre y cuando el tiempo que antes era desperdiciado se utilice en algo provecho, por ejemplo en aconsejar a los pequeños, en escuchar sus sueños, metas, deseos. Eso genera un vínculo de amistad, en la relación familiar con los pequeños. Está claro que esa confianza, no es fácil lograrla, pero no imposible, sólo falta dar los pasos y ahora es el momento de hacerlo.
La vida es tan corta y susceptible, no valoramos los pequeños momentos, porque nunca pensamos que nos puede tocar, vemos tan lejos nuestra partida, que ello en el momento no nos preocupa, pero si tan solo supiéramos que el día de mañana se nos acaba la vida, empezaríamos a buscar la forma de hacer todo lo que no hicimos antes y que es lo primero que llega a la mente “NO HABER COMPARATIDO LO SUFICIENTE CON LA FAMILIA”, quizás nadie se acordará que esa horita que vimos farándula, pudo haber sido provechosa.
Tíldenme de exagerado, de extremista, lo que se desee, pero se que en el fondo de sus mentes, me encontraran la razón. Quizás tampoco me encuentren razón ahora, pues tal vez no lo hayan vivido, pero les digo, si no creen ahora, ya lo comprobarán ustedes mismos. La realidad siempre suele ser abrumadoramente diferente, es triste, provoca impotencia y lo peor de todo es que ya es tarde para hacer algo al respecto.

Quisiera ser un mago y solucionar muchos problemas que no debieran existir, pero de momento, sólo quiero que la televisión, le de importancia a lo que realmente tiene importancia, la pobreza en nuestro país, la realidad de los campamentos que aún existen, el cierre de escuelas públicas por falta de recursos, etc. Porque ya está llegando el invierno y ahí es cuando se acordarán de ellos, cuando están inundados hasta el cuello, el barro llega hasta las rodillas y los hospitales colapsan; cuando necesitan provocar pena en el receptor para que éste acuda en ayuda de los más necesitados (no estoy en contra de ayudarlos), sino en contra de los mismos medios que nos nublan el pensamiento y nos hacen creer que está todo bien en el país; en vez de utilizar de buena manera el poder que tiene de influir en que el gobierno actúe a tiempo en la prevención y solución de estos problemas patentes… La televisión desperdicia su poder, desperdicia el tiempo, y hace desperdiciar a la población el suyo, pero más culpable es la población de seguir nublándose a sí misma y no ver mas allá de lo que quiere ver…
Quisiera abrir mis manos y ayudar a tanta gente, apretar un solo botón y que se borren miles de problemas, quisiera hacer feliz a tantos niños, quisiera darle de comer a tanta gente que muere de hambre, quisiera sanar a tantos enfermos, quisiera acabar antes de tiempo las colas invernales en los consultorios y hospitales, quisiera arreglar de un solo toque el Transantiago, quisiera darle mas trabajo a la gente, quisiera arreglar tantas cosas y arreglar tanto la vida de otros, porque soñar es muy barato y además sé que para arreglar mi vida no me alcanzará el tiempo.